"Ella mira... lleva la vista de una superficie pulida a la siguiente, cómodas, vestidores, puertas, y en todas ve su reflejo flotando a través de ellas.
`La gente muere,´ dice. `Derriba las casas. Pero los muebles, los muebles hermosos, continúan... sobreviven a lo que sea.´
Dice `Los armarios son las cucarachas de nuestra cultura´.
Y sin alterar su paso firme, arrastra la punta de acero de una llave a lo largo de la superficie de cedro barnizado de un gabinete. El sonido es tan seco como el de algo duro rasgando algo suave. La cicatriz es profunda y deja al descubierto el pino barato que hay debajo.
Se detiene frente a un guardarropa con espejos en las puertas.
`Piensa en todas las generaciones de mujeres que se miraron alguna vez en este espejo,´ dice. `Se lo llevaron a casa. Envejecieron en este espejo. Murieron, todas esas hermosas mujeres jóvenes murieron, pero aquí está el guardarropa, más valioso ahora que nunca. Un parásito que sobrevive al huésped. Un depredador grande y gordo en busca de su próxima comida´.
En este laberinto de antigüedades, dice, están los fantasmas de todo aquel que ha sido el dueño de estos muebles. Todos lo bastante ricos y poderosos para demostrarlo. Todo su talento e inteligencia y belleza no han evitado que les sobreviva esta chatarra decorativa. Todo el éxito y la grandeza que estos muebles pretendían representar, todo se ha desvanecido.
De su bolso amarillo y blanco saca unos alicates brillantes y plateados y un destornillador, tan limpios y cuidados que podrían utilizarse en cirugía. Abre la puerta de un enorme armario tallado y abrillantado y dice `Aguanta esto así, por favor´.
Sostengo la puerta y ella se entretiene en el interior por un instante hasta que el embellecedor y el pomo de la puerta caen y golpean el suelo a mis pies.
Un minuto después, y ya tiene todos los pomos y manillas, los relieves de bronce, el ormolo, ha sacado todo lo que había de metal salvo las bisagras y lo ha metido en su bolso. Desnudo, el armario parece tullido, ciego, castrado, mutilado.
Y pregunto por qué hace eso.
`Porque amo esta pieza,´ dice. `Pero no voy a ser otra de sus víctimas´.
Vuelve a cerrar las puertas y guarda las herramientas en su bolso.
`Volveré a por él cuando hayan reducido el precio a la mitad de lo que costaba cuando era nuevo´, dice. `Lo adoro, pero solo será mío bajo mis propias condiciones´."
(Lullaby, Chuck Palahniuk)
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